A las ocho y media decidimos levantarnos y preparamos la mochila. Hoy nos vamos al parque nacional de Bako donde estaremos dos días y dormiremos en una cabaña cerca de la selva.
Desayunamos en uno de los pocos sitios que vemos abiertos. Hoy es fiesta nacional aquí y si ya de por si a esta gente le cuesta madrugar, hoy mas todavía.
Tras el desayuno hacemos el check-out y dejamos las mochilas grandes en la consigna del hotel. Nos llevamos las mochilas pequeñas que hemos preparado con lo justo para pasar dos días.
A las 11 cogemos el autobús de linea que nos acerca al parque y que nos cuesta 3 ringgits por cabeza. Antes hemos comprado una botella de litro y medio de agua, unas mandarinas y unos plátanos como avituallamiento para las caminatas por la selva.
El parque esta a unos cuarenta kilómetros y tardamos una hora en llegar. Para entrar tenemos que pagar 10 ringgits por persona, y después tenemos que coger un bote que nos acerca por río y por mar al campamento base donde pasaremos los próximos dos días. Es un negocio para los lugareños ya que cada barquero cobra 47 ringgits (12€) por el trayecto en bote. Podríamos esperar a que llegaran mas guiris y así abaratar el coste, pero hemos visto que éramos los únicos guiris del autobús y el próximo llega dentro de una hora, así que no nos queda mas remedio que pagar religiosamente.
Desembarcamos en un embarcadero que hay en un extremo de la playa y hacemos el chek-in.
Después estudiamos un poco los caminos que podemos hacer por la selva y nos decidimos por un par de ellos. Antes de salir tenemos que registrar en la oficina central del parque que camino vamos a hacer, a que hora salimos y dejar nuestra firma. Cuando acabemos tendremos que volver para registrar la hora de llegada y volver a firmar.
A eso de la una y media nos ponemos en marcha. Al principio parece fácil ya que caminas por unas pasarelas de madera.
En este tramo hay que tener cuidado con los macacos porque están al acecho de los turistas despistados y si ven que llevas algo de comida se ponen agresivos e intentaran quitartela.
Al cabo de un rato el camino se bifurca, se termina la pasarela y empieza una subida donde sobresalen las raíces de los arboles. A partir de aquí nos adentramos en la selva.
Seguimos los caminos que gracias a Dios están señalizados. El paisaje es alucinante, hay vegetación por todas partes y los arboles son enormes.
El calor y sobre todo la humedad son constantes, y en poco rato empezamos a sentirlo en forma de sudor. Avanzamos durante alrededor de hora y media hasta que decidimos hacer una parada para reponer fuerzas. Echamos mano de las mandarinas y del agua y descansamos un rato.
Seguimos avanzando y al cabo de un rato vemos que son ya las cuatro menos cuarto de la tarde. Como no queremos que se nos haga de noche volviendo, decidimos darnos la vuelta.
Tras otra hora andando llegamos a las oficinas del parque y como vemos que todavía hay luz decidimos hacer un camino corto, esta vez paralelo a la costa. El camino resulta ser bastante vertical, y por suerte han puesto unas escaleras de madera en algunos tramos que facilitan enormemente la subida entre las rocas.
Al final llegamos a un alto desde el que se observa la playa en la que desembarcamos esta mañana.
Volvemos al campamento bastante cansados y deseando darnos una ducha. El cuarto de baño es compartido con otras habitaciones y podemos afirmar que ha visto mejores días. Tras la ducha nos tumbamos un rato en la habitación.
A las 6 y media ya es noche cerrada. Nos acercamos a la cantina para cenar. Hay una especie de buffet que se resume en noodles, arroz, pollo y pescado. Por 11,5 ringgits (3€) cenamos los dos, con bebida incluida.
Estamos hechos polvo así que a las siete y media nos vamos para la habitación. Apuntamos los gastos del día y nos dormimos.
Ubicación:Borneo
Animo que eso lo subís fácil, facil
ResponderEliminar