sábado, 27 de noviembre de 2010

Parque nacional de Bako II (18/11/2010)

Son las 8 de la mañana y esta lloviendo fuera. Por fin he dormido como un bendito. Salgo al porche a leer un poco. Mientras leo me acompañan unos jabalíes que buscan comida alrededor de las cabañas.

A las nueve me acerco a desayunar a la cantina. Café, tostadas, melón y botellín de agua por 6 ringgits (1,5 €).

Ha parado de llover pero el cielo sigue cubierto. Mientras preparamos las mochilas para hacer el check- out Ana pega un grito. Levanto la vista y veo a un macaco erguido entrar en la habitación. Resulta que tenemos la fruta fuera de la mochila y el muy cabron se ha dado cuenta. Ana le tira un trozo de galleta fuera y cuando sale a por ella cierro la puerta.

Terminamos la mochila y antes de salir miramos por la ventana a ver si tenemos el camino despejado. Hay un par de jabalíes pero estos van a su bola.

Hacemos el check-out y decidimos hacer un par de senderos que nos deben de llevar a unas playas. Atravesamos el embarcadero y vemos como por la mar vienen unos nubarrones muy negros. El camino comienza con unas pasarelas que nos acercan a la montaña que tenemos que subir. Hay algunos palafitos para poder descansar y refugiarse del sol... o de la lluvia. En dos minutos se oscurece el día y comienza una tormenta digna del mismísimo Noe.






Tenemos suerte y podemos refugiarnos en uno de esos palafitos. La lluvia cae con fuerza y cada gota parece un cubo de agua. Desde nuestra posición vemos toda la playa y comprobamos que la tormenta se va a quedar con nosotros bastante tiempo.

Al cabo de un rato, bajan de la montaña unos turistas japoneses empapados completamente. Se paran en el palafito y esperan un buen rato hasta que llegan tras ellos sus mujeres. Mas tarde aparecen por el mismo sitio otra pareja de turistas acompañados por un guía. Están empapados hasta la medula y con cara de estar bastante cansados.

Ha pasado una hora y veinte minutos y sigue lloviendo. Parece que ahora llueve mas suave y como no queremos pasarnos allí toda la mañana decidimos ponernos las capas de agua y empezar a andar.






Seguimos el camino que sube la montaña. La verdad es que es precioso, con mucha vegetación, rocas, arboles. Lo malo es que el agua elige el mismo camino que nosotros pero en sentido contrario y tenemos que tener cuidado a la hora de decidir donde pisar.









Tras cuarenta minutos subiendo llegamos a un alto. Sigue lloviendo y a estas alturas ya estamos mojados. Seguimos el camino durante un rato hasta que empieza a bajar en dirección a las playas. Vemos algunas plantas carnívoras típicas de Borneo que se alimentan de mosquitos.





Comprobamos la hora y vemos que no tenemos mucho tiempo ya que hemos quedado con el barquero que nos trajo para que nos vuelva a llevar a la entrada del parque. Nos damos la vuelta y descendemos por donde hemos subido. El camino es precioso, y aunque este lloviendo también se disfruta.










De vuelta en las oficinas del parque nos pegamos una ducha y esperamos al barquero en el muelle. Después del viaje en bote cogemos un autobús a kuching donde llegamos a media tarde.

Nuestro próximo destino es el parque nacional de Mulu. Es un parque que esta situado en la montaña en plena selva. Para ir hasta allí tenemos que coger un avión hasta Miri donde haremos noche para al día siguiente volar a Mulu. Como todavía no tenemos los billetes nos acercamos al aeropuerto de kuching para comprar los vuelos para mañana y pasado mañana. Es temporada baja porque estamos en época de monzón, asi que tenemos suerte y todavía quedan plazas libres. Volaremos con Air Asia hasta Miri y con Maswings hasta Mulu en un avión de helices. También cogemos un vuelo para salir de Mulu, en concreto a Kota Kinabalu que es la capital de la provincia Malaya de Sabah (Borneo).

A la vuelta del aeropuerto damos un paseo y cenamos en un restaurante del waterfront.

Ubicación:Borneo

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