Hay dos turnos para visitar el parque. Coinciden con la hora en que los guardas dan de comer a los orangutanes, a primera hora de la mañana y al medio día. Los orangutanes viven en libertad en este parque y pueden aparecer a comer o no, por lo que el visitante no tiene asegurado que pueda verlos.
Como nos hemos levantado pronto por el efecto del jetlag, intentamos llegar al centro a primera hora del día, que dicen que es cuando mas probabilidad hay de verlos. Para ello tenemos que coger un autobús publico, concretamente la linea K6. A pesar de haber madrugado no hemos llegado a cogerlo. Nos recomiendan coger un taxi pero este cuesta 40 ringgits frente a los 2,5 que cuesta el autobús, así que pasamos del taxi y posponemos la visita para la hora de la comida.
Buscamos un sitio para desayunar pero nos cuesta encontrarlo a pesar de que son las 8:30 de la mañana. Comprobamos que la ciudad tiene un ritmo muy tranquilo y que a sus ciudadanos no les va eso de madrugar.
Después de desayunar paseamos por la ciudad y visitamos alguno de sus mercadillos. Nos acercamos al centro de información turística, un edificio colonial que esta cerca del río, y allí mismo pagamos la visita al parque nacional de Bako que habíamos reservado para el 17 y 18 de noviembre. Hemos elegido pasar la noche en el parque, en una cabañita por 42 ringgits (unos 10€).
A las 13:20 cogemos el autobús publico que nos lleva hasta el centro de rehabilitación de orangutanes de Semenggoh. Llegamos a las 14:00 y tenemos que andar unos 20 minutos para llegar a la zona donde se sitúan las plataformas donde los guardas dejan la comida para los orangutanes.
Nos juntamos unos 25 turistas y el guarda nos da un speech sobre la forma de vida de estos animales. Nos advierte de que esta previsto que llueva y que existe la posibilidad de que hoy no veamos ningún orangutan. Después nos guía por un camino hacia una plataforma de madera desde la que, si hay suerte, podremos contemplarlos.
Los guías dejan un cesto con frutas y con cañas de azúcar y empiezan a llamar a los orangutanes. Al cabo de un rato vemos como a lo lejos empiezan a moverse las copas de los arboles, y unos minutos después aparece el primer orangután ante nuestros ojos. La verdad es que esta imagen es de las que se quedan en la retina.
Impresiona ver a estos animales en su hábitat natural. Son extraordinariamente ágiles y tienen una mirada que despierta en el visitante un sentimiento de ternura.
Tenemos la suerte de poder ver hasta siete orangutanes, entre ellos 2 crías que han nacido en los últimos años. El orangután adulto de mas edad tiene 39 años y se trata de un hembra que hace el papel de matriarca de la familia.
Podemos disfrutar de los orangutanes durante unos 30 minutos, y además muy cerca de nosotros. Al final empiezan a marcharse poco a poco justo cuando empiezan a caer algunas gotas.
Como el ultimo autobús de vuelta es a las 4, volvemos andando a la parada. Durante el camino caen algunas gotas, y de repente se pone a diluviar. En un minuto me pillo una calada que parezco recién salido de la ducha. Ana ha traído su capa y le ha dado tiempo a ponersela. Cinco minutos después para de llover, pero a mi ya me da igual, incluso preferiría que siguiese porque al menos sirve para refrescarse del calor que hace.
De vuelta al hotel nos pegamos una ducha y nos echamos una siesta.
Después salimos a cenar, esta vez nos vamos a los chiringuitos que están a la orilla del río. En uno de ellos descubrimos que tienen mie goreng, que es un plato a base de noodles que probamos en Bali y que nos encanto.
Sin pensarlo dos veces lo pedimos deseando que sepan como aquellos. Están buenos pero no se pueden comparar con los de Bali.
Tras la cena damos un paseo y después nos vamos a dormir al hotel. Mañana nos espera el parque nacional de Bako en el que haremos algunas horas de trekking por la selva.
Ubicación:Borneo
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